HEROÍNAS VENEZOLANAS

 

Rafael Marrón González

Josefa Joaquina Sánchez
 La noble esposa del conspirador de 1797, José María España, que según rumores, tenía “…su charpa de pistolas como el mejor soldado, sus pantalones y su cinturón con un sable y una chapa de cobre con las palabras de Viva la Libertad”, y que embarazada en furtiva visita del fugitivo, atrae hacia sí las murmuraciones sobre su dignidad al responder al inquisidor español: ¿Acaso sólo José María preña?, para salvar al esposo mártir cuya cabeza rodará en la Plaza Mayor como preludio de la sangrienta hazaña libertadora

Las heroicas mujeres de San Carlos
 Que el 25 de abril de 1812 se enfrentan a Monteverde y a la turba de pardos que saqueaban el pueblo. Bolívar les hace un reconocimiento el 13 de junio de 1813: “Las mujeres, sí, soldados, las mujeres del país que estáis pisando combaten contra los opresores y nos disputan la gloria de vencerlos”. Y los nombres se agolpan en la memoria de la patria construida con su coraje inmarcesible:

Luisa Cáceres de Arismendi
 Prisionera en Margarita dio a luz una niña que murió al nacer en la inmunda celda; estuvo presa en los castillos de Margarita, en las bóvedas de La Guaira y en el Convento de La Concepción, en Caracas, y luego confinada en Cádiz, España, de donde logra fugarse; torturada sin piedad, para que revelara el paradero de su esposo Juan Bautista Arismendi, fue obligada a beber agua contaminada con la sangre de patriotas fusilados.

Juana Antonia Padrón
 Madre de los Montilla, como las madres espartanas, les dice cuando salen a campaña: “No hay que volver a mi presencia, sino volvéis victoriosos”.

Teresa Toro
 Madre de los Ibarra: “Vencedores o vencidos, pero siempre con honor”.

Josefa María Palacios
 Tía de Bolívar y esposa de José Félix Ribas, se encerró durante seis años en su casa, jurando que no saldría mientras su patria fuera esclava.

María Luisa Tubores Coello
 Noble guaiquerí que perdió a su marido, dos hijos, su padre y hermanos, en el feroz ataque de Morillo a Juan Griego, se lamentaba de no haber muerto también, defendiendo la patria, ella y su pequeño hijo de cuatro años sobrevivientes de la salvaje batalla.

Teresa Salcedo de Márquez
 Azotada públicamente por sospechas de colaboración con los patriotas.

Micaela Mejías de Sucre, Teresa Prado y Cesárea Sánchez
 Cumanesas, confinadas a Apure, después de infinitas vejaciones.

Juana Ramírez, “La Avanzadora”
 Nacida, probablemente, en Chaguaramas, que integró, junto con otras valientes, la batería “Las Mujeres” formada por Manuel Piar para defender Maturín, junto a ella se distinguieron por su valor, Marta Hurtado, y Marta Cumbale que combatió contra Monteverde en el Alto de los Godos. Fue llamada “la Avanzadora”, porque siempre era la primera en avanzar contra el enemigo. Combatió bajo las órdenes de Bermúdez, a cargo de un batallón de mujeres, después de una batalla regresó al campamento enarbolando una espada que le había arrebatado a un oficial realista muerto en acción, y así la representa la estatua que la rescata para la inmortalidad en Maturín.

Barbarita de La Torre
 “La amazona trujillana”, acompañó a su padre guerrillero que mantuvo en jaque a los realistas de Trujillo y Maracaibo, después de la pérdida de la Primera República en 1812.

María del Carmen Ramírez
 Trujillana, puso a disposición de Bolívar toda su fortuna para la adquisición de pertrechos de guerra, en una de sus casas se celebró el Congreso del Rosario de Cúcuta, en 1820.

Mariana Santillana
 La barcelonesa que entregó sus cuatro hijos a la revolución.

Consuelo Fernández
 Natural de Villa de Cura, fusilada junto con su padre a los 17 años, por rechazar a un oficial realista.

Cecilia Mujica
 Fusilada, otros dicen que ahorcada, en San Felipe, por pertenecer, junto a su novio Enrique de Villalonga, a un Comité Revolucionario.

Josefa Antonia Tovar y Ramírez
 Sufrió persecución, cárcel en las Bóvedas de La Guaira, y destierro. Suegra de Carlos Soublette, y madre de catorce hijos, de los cuales cinco participaron en la guerra: el capitán Lorenzo Buroz, primer mártir de la Independencia, muerto en acción en Valencia el 12 de agosto de 1811; el capitán Vicente Buroz, prisionero en la Batalla de Barquisimeto el 10 de noviembre de 1813; el capitán Venancio Buroz muerto en la batalla de Araure, el 5 de diciembre de 1813; el capitán Pedro Buroz, muerto en la batalla de San Mateo, el 26 de febrero de 1814, y Lope Buroz que participó en la Expedición de Los Cayos.

Ana María Campos
 Maracucha, nacida en los puertos de Altagracia, cuando los sucesos de 1822, la situación de los realistas es precaria y Ana María, burlándose de Morales, pronuncia la premonitoria frase que la haría famosa al regarse y ser repetida por todo el pueblo: “Si Morales no capitula, monda”, es decir que si no se rendía de todos modos iba a ser vencido. El pulpero de Píritu, elevado por las circunstancias a jefe del ejército realista, herido en su “honor”, ordenó que Ana María fuera montada en un asno, completamente desnuda, paseada por la ciudad y azotada cruelmente por el verdugo Valentín Aguirre. Pero a cada latigazo, la valiente mujer repetía con más fuerza la frase. Y Morales, derrotados los realistas en el combate naval de Maracaibo, debió capitular, como lo advirtiera la valiente mujer.

Teresa Heredia
 Natural de la Villa de Ospino, en 1818 es apresada en Valencia acusada de servir de correo y de recolectar dinero para los patriotas de los Llanos, el gobernador Dato ordena que sea desnudada, bañada en miel, emplumada y paseada por las calles de la ciudad. El gobernador Moxó la expulsó a los Estados Unidos, donde se pierde su huella.

Leonor Guerra
 Cumanesa, en 1816 fue delatada por usar una cinta azul en la cabeza, que las mujeres patriotas se colocaban de noche, a escondidas, parándose intermitentemente en una ventana, como señal de “casa amiga” para los revolucionarios. Es hecha prisionera y sobre un burro la pasearon por las principales calles de Cumaná, después de propinarle ¡200 latigazos! A pesar del castigo, Leonor se negó a delatar a sus camaradas y a cada golpe del verdugo daba vivas a la patria. Se negó a recibir asistencia médica ni alimentos, y murió a consecuencia de sus heridas.

Eulalia Ramos Sánchez
 Nacida en Tacarigua de Mamporal, conocida erróneamente en la historia como Eulalia Buroz, por haber convivido con esta numerosa familia en Cartagena donde se refugió después de la Emigración a Oriente. Su esposo, Juan José Velásquez, fue fusilado en Río Chico, en 1814. Eulalia regresa a Venezuela en 1816, y permanece escondida en la casa de su padre en las afueras de Cumaná, allí conoce al oficial inglés William Charles Chamberlain, con quien establece relaciones íntimas. Ambos se encuentran en la Casa Fuerte de Barcelona cuando el asedio de Aldama. Chamberlain muere en combate, y sobre la muerte de Eulalia se tejen varias versiones, una de ellas refiere que, al percibir la imposibilidad de sostener por más tiempo la defensa de la fortaleza, Chamberlain llama al sacerdote, se casa con Eulalia y luego la mata de un disparo y se coloca en la muralla donde el combate es más intenso y perece en acción. Otra versión, más verosímil, narra que, muerto Chamberlain y asaltada la Casa Fuerte, un oficial intenta violar a Eulalia, ésta se defiende y en un descuido del agresor logra quitarle la pistola que porta al cinto, y se suicida. Otra especie cuenta que Eulalia mata al agresor y los soldados en venganza asesinan a Eulalia a golpes de culata y arrastran su cadáver atado a la cola de un caballo. Eulalia murió por amor a la libertad demostrando valor a toda prueba y sólo contaba con veintiún años.

Catalina Monjes
 Barcelonesa, colabora en la defensa de la Casa Fuerte, y en el asalto realista quedó inválida de los dos brazos al recibir heridas de machete y de bayoneta.

Carmen Mercie
 Sacrificada a lanzazos en el Altar Mayor de la Ermita del Carmen, en Barcelona, por un salvaje realista llamado Pedro Rondón (a) Maruto.

Concepción Mariño
 Hermana de Santiago, fue la responsable de trasladar en su bote, por una ruta patrullada por naves españolas, las armas adquiridas en Trinidad para la invasión a Oriente. Posteriormente en 1821, repite la hazaña, al trasladar desde Jamaica un cargamento de armas y municiones. En su hacienda del islote de Chacachacare, cuarenta y cinco patriotas comandados por Santiago Mariño, firman el acta que sirve de marco jurídico a la invasión de Venezuela en 1813.
 
Josefa Venancia de la Encarnación Camejo
 Nativa de Paraguaná, en 1814, vestida de hombre, junto a otras mujeres, se incorpora al ejército de Rafael Urdaneta que marcha hacia la Nueva Granada donde permanece cinco años; de regreso a Venezuela hace vida guerrillera, viviendo escondida en el monte, y en 1821 al frente de 300 esclavos ataca Coro y derrotada se lanza al mar para salvarse; el 2 de marzo de ese mismo año, al frente de quince hombres reta al comandante realista Chepino González, en Baraived (estado Falcón), y en violento combate logra vencerlo y el jefe realista muere. Triunfante, conmina, poniéndole la pistola en el pecho, a Segundo Primera, Comandante de Pueblo Nuevo, a acompañarla para atacar a los realistas acantonados en Coro, a quienes derrota, toma la población y el 3 de mayo de 1821, “la Camejo”, lee la proclama que declara libre la Provincia de Coro que había permanecido fiel al rey de España desde 1810. El 8 de marzo de 2002 Josefa Camejo fue elevada a la dignidad del Panteón Nacional.

Luisa Arrambidede Pacanins De La Guaira, hija de Juan Javier de Aranda acusado de participar en la Conspiración de Gual y España. En su casa se celebraban reuniones políticas pro-independentistas bajo la cubierta de fiestas y tertulias literarias, lo que le atrajo el odio realista. Después de la entrada de Boves a Caracas, en 1814, Luisa fue condenada a ser azotada públicamente en la Plaza de San Juan, hoy de Capuchinos. Luisa emigró a Puerto Rico donde contrajo matrimonio y tuvo cinco hijos. Murió en 1825, atendida en su lecho por el doctor José María Vargas. Tenía 28 años.

Bárbara Sotillo——-
 Madre del general Juan Antonio Sotillo, héroe de la Independencia y de la Federación, recibió en la Villa de Santa Ana, estado Anzoátegui, a los emisarios de Boves, un francés escapado de Cayena de apellido Molinet y un sargento de Calabozo llamado Domingo Camero, con vivas a Bolívar, le cortaron la lengua.

Eulalia Ledesma, Úrsula Barrios y Luisa Perdomo
 Por hacer armas contra los atacantes de la Villa de Santa Ana, a cada una le fue amputado un brazo. Heroínas para la historia de una nación que decidió ser libre y no dudó en derramar su sangre para lograrlo.

Anastasia Mendoza
 Personaje de la tradición merideña recogido por don Tulio Febres Cordero: “Anastasia era una muchacha que vivía y trabajaba en la servidumbre del Convento de las monjas de Santa Clara en Mérida. Precisamente por su condición de sirvienta podía entrar con tranquilidad hasta la prisión donde se encontraban detenidos los patriotas, informándolos de las noticias y rumores recibidos en la Ciudad. Y un buen día Anastasia hizo temblar al ejército español, cuando simuló la entrada del Libertador redoblando los tambores del Convento y disparando unos cuantos trabucos naranjeros. Los españoles, quienes sabían de la cercanía de Bolívar, acobardados decidieron abandonar Mérida, dejando de esta manera el paso libre al ejército patriota que iniciaba la Campaña Admirable”.

 

About these ads
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s